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Ecología y Economía

Stephen Polasky

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Los ecólogos y los economistas trabajan juntos cada vez más para informar al público sobre:

  • El valor a la humanidad de los servicios de la naturaleza;
  • Cómo balancear las necesidades de la conservación con las necesidades humanas; y
  • Cómo salvar a la biodiversidad para las generaciones futuras.

July 2006

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Un rancho de caballos en el suroeste de Florida. Los sistemas naturales proveen servicios que son útiles a las personas. Foto: Oksana Hlodan.

¿En qué se parece la ecología a la economía?

Los ecologistas estudian sistemas naturales y los economistas estudian sistemas humanos.

Polasky: Actualmente yo tengo un puesto conjunto en ecología y en economía en Minnesota, por lo que yo veo muchas similitudes. Además de compartir las tres primeras letras “eco,” ellas son formalmente similares porque tanto la ecología como la economía son estudios de sistemas. La ecología es el estudio de los sistemas naturales y la economía es el estudio de los sistemas humanos o de los sistemas humanos de mercado. En ambos uno habla de las interacciones entre los componentes o los procesos de los sistemas y como éstos nos llevan a comprender como funciona el sistema como un todo. En la economía uno habla de los precios del mercado y de la interacción entre el suministro y la demanda. En la ecología uno habla de las interacciones entre varias especies, depredadores y presas y de cómo éstos llevan a la diversidad del sistema y a las diferencias en la estabilidad y la productividad del sistema. De manera que las similitudes son asombrosas; tienen términos diferentes y a veces se hacen diferentes preguntas que a la gente le parecen interesantes, pero la mecánica en la que se basan tanto la ecología como la economía son bastante similares.

¿Qué perspectiva puede traer un ecólogo y economista a los retos de la conservación?

La conservación debe tomar en cuenta las necesidades de las personas.

Polasky: He estado inmerso en esto por bastante tiempo, de manera que creo que uno necesita a ambas, la ecología y la economía. Déjeme darle un ejemplo. Suponga que la pérdida de hábitat es el problema de conservación más importante en un área. ¿Por qué está el hábitat amenazado? Típicamente lo está porque los humanos están tomando decisiones sobre el uso de la tierra, porque quieren sembrar cultivos, porque quieren cortar árboles, o porque quieren hacer algo que los va a llevar a una mejora de su bienestar material, o porque desean aumentar sus entradas a base de los recursos de la tierra. Ahora, desde una perspectiva económica, uno debe entender por qué están haciendo lo que están haciendo. ¿Cuáles son sus incentivos? En el lado ecológico uno necesita saber qué se debe hacer para proteger hábitats con el fin de conservar a las especies. ¿Qué necesitan las especies para sobrevivir? ¿Qué las van a llevar a tener una población viable? Al saber esto uno puede regresar a la economía y definir lo que tenemos que hacer para proveer incentivos a la población para obtener conservación de ese hábitat en su propio sitio. Es decir, uno necesita ambas perspectivas.

¿Qué quiere decir usted con servicios de los ecosistemas? ¿Ven los economistas a estos servicios en forma similar o diferente a los ecólogos?

La naturaleza provee servicios valiosos a las personas.

Polasky: Yo uso como mi definición de servicios de los ecosistemas la siguiente: Es la contribución de los sistemas ecológicos a la producción de bienes y servicios que la gente quiere o necesita. Es claro que los sistemas naturales proveen servicios que son útiles a las personas. No estamos hablando de objetos manufacturados, sino de algo que proviene de un sistema natural, o mejor dicho, un sistema manejado. Prefiero no usar el término “sistema natural” porque quién sabe lo que eso significa. Sin embargo, claramente, un sistema biológico ecológico está dando valor a nuestras vidas, tales como los peces que nos comemos o la filtración de las aguas.

Estos servicios pueden ser medidos económicamente.

Para responder a la segunda parte de la pregunta, yo creo que vemos a los servicios de los ecosistemas bajo la misma luz. Los servicios de los ecosistemas representan el concepto puente entre las ciencias naturales y las ciencias económicas porque la idea de bienes y servicios es una forma bastante estándar para un economista de acercarse a este concepto, es decir, las cantidades de bienes y servicios y sus valores, los cuales son los precios que les damos a esos bienes y servicios. Ocasionalmente, hay diferencias de opiniones, aunque no creo que éstas sean insuperables. A veces los ecólogos hablan sobre funciones de los ecosistemas o sobre procesos de los ecosistemas casi en sinonimia con servicios de los ecosistemas. En mi mente, lo que hace a algo un servicio es que éste tiene que tener alguna clase de valor para la gente. Puede ser que la producción de productividad primaria neta en un ecosistema es de interés a un ecólogo, pero ¿tiene ésta algún valor para la gente?

¿Qué factores consideran los economistas cuando le ponen valor a un servicio de los ecosistemas?

La valoración económica incluye ver la a situación a gran escala.

Polasky: Cuando los economistas tratan de darle valor a un servicio estamos preguntando, en esencia, cuán importante es este servicio de los ecosistemas en relación a otras cosas. ¿Es más importante tener más humedales, los cuales crean hábitat y reciclan a los nutrientes y todas las consecuencias de esto, o, por ejemplo, tener más áreas de cultivo? Esto lo hace a uno preguntarse ¿Es mejor para la sociedad el tener al humedal como humedal o tenerlo convertido en cultivos? Cuando uno transforma al sistema uno tiene que pensar en las consecuencias de hacer ese cambio, como por ejemplo, ¿debemos preocuparnos acerca del nitrógeno que ha sido retenido en ese humedal? Si el humedal se encuentra en el estado de Minnesota, ¿cuáles son las consecuencias de la entrada de este nitrógeno al Río Mississippi y hasta el Golfo de Méjico y añadírselo a la zona hipóxica (muerta) del golfo? Desde el lado humano, ¿cuánto le importan a la gente estas consecuencias?

¿Es posible ponerle un valor monetario a los servicios de los ecosistemas?

Poner un valor monetario a los servicios no es siempre fácil.

Polasky: Si y no. Para ciertos servicios de los ecosistemas yo no tendría ningún problema en ponerle un valor monetario, como por ejemplo, si estamos hablando de los servicios de polinización para los cultivos. Si la ciencia de la ecología es lo suficientemente buena para explicar cómo el rendimiento de los cultivos cambia con la disponibilidad o la ausencia de polinizadores, entonces el paso económico de ponerle un valor monetario a esto es bastante fácil, pues estamos evaluando cosechas que se venden en el mercado. Una forma sencilla es tomar el cambio y multiplicarlo por el valor de mercado, lo cual le da a uno el valor. Esto se pone un poco más complicado cuando uno habla sobre cambios grandes porque los precios cambian dependiendo de los cambios en la disponibilidad de las cosechas, aunque es aún un análisis de curva estándar de suministro y demanda. Uno se mete en problemas cuando los problemas van más allá de lo básico. Supongamos que estamos considerando la protección de las especies. ¿Son éstas especies que la gente aparenta querer? ¿Y si parece que a la gente no le importa estas especies, es porque no sabe mucho sobre ellas? En los Estados Unidos tenemos el Acta de Especies en Peligro de Extinción que protege a ciertas especies. El acta está basada en la consideración ética y moral que la gente no debe causar extinciones. ¿Cómo se le pone valor monetario a la prevención de la extinción? Estaríamos mejor hablando en términos estrictamente ecológicos sobre qué cantidad de hábitat es necesaria para proteger a la especie y cómo podemos cubrir ese costo efectivamente. Yo no se si podremos, o si debemos, ponerle un valor económico a esto.

El valor de los ecosistemas globales fue proyectada como de 33 trillones (billones de millones) de dólares ¿Qué piensa usted de este tipo de análisis económico?

¿Valen quintillones de dólares los servicios de la naturaleza?

Polasky: La figura de 33 trillones de dólares se refiere a uno de los primeros estudios que se realizó sobre el valor de los servicios de los ecosistemas. El autor principal fue Robert Costanza. Él y sus coautores trataros de llegar a la noción de cómo podemos establecer en una base global el valor de los servicios de los ecosistemas. Ellos llegaron a este número de 33 trillones de dólares, más o menos unos cuantos trillones. Existen varios problemas con este estudio. El problema más básico es sobre qué está uno hablando cuando se consideran a todos los servicios de los ecosistemas de la Tierra. El sistema completo es nuestro sistema de soporte de vida. Entonces, ¿cuánto vale nuestro sistema de soporte de vida? En realidad uno no necesita un estudio científico para poder contestar a esta pregunta. El valor real del estudio no fue la cifra de 33 trillones de dólares, lo cual quién sabe lo que significa, sino que llevó a la gente a enfocarse en estos problemas y temas.

¿Ha calculado usted a algunos valores monetarios de pequeña escala?

Otro estudio mostró que las personas pagarían más por una casa cerca de un área natural.

Polasky: Yo he trabajado en varios estudios de este tipo. Trabajé con un estudiante de postgrado que estaba muy interesado en los humedales. Llevamos a cabo un estudio sobre si los humedales de Pórtland, en el estado de Oregon, tienen un efecto apreciable sobre alguna cosa que pudiéramos observar. Nos fijamos en los precios de la propiedad y usamos como control cuan cerca de humedales estaban las propiedades. Consideramos también otras cosas, como parques, vecindarios y la calidad de las escuelas. Consideramos también cosas como el área de la propiedad, cuantos baños tenía, si tenía una vista o no, y otras cosas. Teníamos un excelente juego de datos, unas 15,000 observaciones. Al principio yo estaba escéptico de que encontraríamos algo porque no pensé que la gente de Pórtland le daría valor a los humedales. Encontramos que si uno desplaza una casa hacia los humedales una distancia de un cuarto de milla más o menos, el valor de la casa aumenta como promedio entre $400 y $500. Entonces, para obtener el valor crudo en Pórtland de vivir cerca de los humedales, uno debe multiplicar el valor de $500 por casa por el número total de casas en Pórtland. Otros estudios apoyan la perspectiva que la gente le da valor a vivir cerca de áreas naturales.

El economista Richard Norgaard dijo que la evaluación de los servicios de los ecosistemas debe también considerar el factor moral de la inversión en las generaciones futuras ¿Se puede hacer esto?

Los factores éticos no son siempre parte de la ecuación.

Polasky: Existe un gran interés en la economía sobre la sostenibilidad y sobre los problemas del bienestar de las generaciones presentes versus las futuras. En la economía no existe una respuesta clara sobre cómo lidiar con esta cuestión moral. En muchas formas esto se encuentra fuera del alcance de la economía. Ni los economistas ni las ciencias naturales tienen un monopolio sobre la ética. Yo podría darle mis opiniones personales. Sin embargo, Norgaard ha presentado un punto importante. Las decisiones que tomamos tienen componentes morales asociados. Claramente, cuando hablamos acerca de prevenir la extinción de una especie, esto tiene componentes éticos tanto para nuestra relación con otras especies como para nuestra relación con otras generaciones de humanos.

Ya que podemos ponerle un valor a los servicios de los ecosistemas, ¿qué significa esto para los que crean políticas o para el manejo de la conservación?

Una buena ciencia es esencial para tomar buenas decisiones.

Polasky: Es necesario tener buena información sobre la cual basar nuestras decisiones, pero esto no es suficiente para tomar buenas decisiones. El saber que existe el cambio climático no significa que estamos actualmente haciendo algo sobre esto. Existe otro paso que hay que tomar, el cual es considerar a los incentivos y a las instituciones. ¿Son éstos adecuados para tomar decisiones? Le daré un ejemplo de la industria pesquera para ilustrar este punto. Sabemos que los humanos hemos sobre-pescado, causando declives masivos en algunas especies. Los pescadores están muy conscientes de esto, pero el pescador individual tiene muy pocos incentivos para dejar de pescar. Es una tragedia de los comunes. Los pescadores individuales no poseen el incentivo para enfrentar los problemas del mundo. Ellos deben poner comida en sus mesas, de manera que salen y continúan pescando. El saber que el pescado tiene valor no es suficiente para curar el problema de la tragedia de los comunes. ¿Cuáles son las instituciones que la sociedad posee para manejar estos problemas? La valuación es necesaria para obtener buena información y la buena información es necesaria para poder tomar buenas decisiones, pero hay más en la toma de buenas decisiones que simplemente información.

El Dr. Stephen Polasky tiene el puesto de Profesor Fesler-Lampert en Ecología y Economía Ambiental en la Universidad de Minnesota, en los Departamentos de Economía Aplicada y Ecología, Evolución y Comportamiento. También está afiliado con los Departamentos de Biología de la Conservación, Recursos Acuáticos, Recursos Forestales y la Escuela de Leyes de la institución. Fue economista principal del medio ambiente y recursos para el Concejo Presidencial de Asesores de Economía de 1998 a 1999. Sus intereses de investigación incluyen la conservación de la biodiversidad, las políticas sobre las especies en peligro de extinción, los análisis que integran a la ecología y a la economía, la valuación de los servicios de los ecosistemas, la regulación ambiental, la teoría del juego, los recursos de propiedad común y los recursos renovables y no renovables. El Dr. Polasky fue entrevistado durante la reunión anual del American Institute of Biological Sciences, denominada “Biodiversidad: La Relación entre la Ciencia, La Valuación y la Política.”
http://www.cbs.umn.edu/eeb/faculty/PolaskyStephen/

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